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Del reglamento técnico a la inspección: cómo transformar requisitos normativos en criterios verificables

  • Foto del escritor: Hugo A. Santos A., RCDD
    Hugo A. Santos A., RCDD
  • hace 1 día
  • 3 min de lectura

Introducción

Durante las evaluaciones técnicas realizadas a Organismos de Inspección en procesos de acreditación y seguimiento ante ONAC, he observado una situación que se repite con frecuencia. Dos inspectores analizan exactamente el mismo requisito de un reglamento técnico y, aun así, llegan a conclusiones diferentes sobre una misma instalación.


Inspector diligenciando una lista de verificación RITEL junto a planos, un reglamento técnico y una caja de telecomunicaciones durante una inspección técnica.

Ambos conocen la norma. Ambos cuentan con formación técnica y experiencia en campo. Sin embargo, uno considera que el requisito se cumple y el otro concluye que no. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta no suele estar en un desconocimiento del reglamento. En muchos casos, la diferencia aparece en un paso previo a la inspección que pocas veces se explica de manera formal: la transformación del requisito normativo en un criterio técnico de inspección.

Este fenómeno no es exclusivo del RITEL. También puede presentarse en reglamentos como el RETIE y el RETILAP, ya que todos fueron concebidos para establecer requisitos técnicos obligatorios, pero no como herramientas para realizar inspecciones.


Del reglamento a la inspección: dos lenguajes diferentes

Todo reglamento técnico tiene un propósito claro: establecer qué requisitos deben cumplirse. Por ello, su redacción utiliza expresiones como:

  • deberá;

  • no deberá;

  • no se permitirá;

  • será obligatorio.


Estas expresiones definen obligaciones técnicas, pero no indican cómo debe verificarse su cumplimiento. Quien realiza una inspección necesita responder preguntas distintas:

  • ¿Qué debo observar?

  • ¿Qué debo medir?

  • ¿Qué documento debo revisar?

  • ¿Qué evidencia demuestra el cumplimiento?

  • ¿Cómo registro objetivamente el resultado?


En otras palabras, el reglamento establece qué debe cumplirse, mientras que la inspección necesita definir cómo demostrar objetivamente que ese requisito se cumple.


Leer el reglamento no siempre es suficiente

Existe la creencia de que conocer el reglamento basta para realizar una buena inspección. La práctica demuestra que no siempre ocurre así. Muchos requisitos contienen varias condiciones dentro de un mismo párrafo, hacen referencia a otras normas técnicas o combinan exigencias documentales con aspectos constructivos que deben verificarse en campo. Por esta razón, la dificultad no consiste únicamente en comprender el requisito, sino en identificar cuál es la evidencia objetiva que permitirá demostrar su cumplimiento.


Por ejemplo, un requisito puede indicar que determinado elemento deberá instalarse conforme a la norma. Desde el punto de vista del reglamento, esa obligación es suficiente. Sin embargo, durante una inspección surge una pregunta distinta: ¿Qué evidencia permitirá demostrar objetivamente que ese requisito se cumple? Dependiendo del caso, la respuesta podrá encontrarse mediante una observación en campo, una medición o la revisión de la documentación técnica.


La importancia de transformar los requisitos normativos en criterios de inspección

Toda inspección técnica debe sustentarse en criterios objetivos. Esto implica transformar cada requisito del reglamento en un criterio de evaluación que pueda verificarse de manera clara, uniforme y trazable, sin modificar el alcance de la exigencia normativa. Cuando esa transformación no se realiza adecuadamente pueden aparecer interpretaciones diferentes entre inspectores, listas de chequeo incompletas, criterios ambiguos, duplicidad de verificaciones u omisión de requisitos importantes.


Por el contrario, cuando los requisitos se convierten correctamente en criterios de inspección, las evaluaciones adquieren mayor uniformidad y los resultados son más consistentes entre diferentes profesionales y organismos de inspección.


Una necesidad común en distintos reglamentos técnicos

Aunque el RITEL, el RETIE y el RETILAP regulan ámbitos técnicos diferentes, todos comparten una característica fundamental: fueron concebidos como documentos regulatorios y no como metodologías de inspección. Por ello, en todos los casos resulta necesario establecer un puente entre el texto del reglamento y el criterio técnico que finalmente será evaluado durante una inspección.


La experiencia demuestra que la uniformidad no surge por casualidad

A lo largo de los años he participado en actividades de diseño, consultoría, formación especializada y auditoría técnica en el ámbito del RITEL. Esa experiencia, especialmente durante la evaluación de Organismos de Inspección en procesos de acreditación y seguimiento ante ONAC, me ha permitido identificar un patrón recurrente: las diferencias entre evaluaciones rara vez se originan en el texto del reglamento. Con mayor frecuencia aparecen en la forma como cada organización transforma los requisitos normativos en criterios de inspección.


Cuando esa transformación se realiza mediante una metodología clara, las evaluaciones se vuelven más consistentes, transparentes y reproducibles. Por esa razón, una lista de chequeo no debería elaborarse mediante la simple transcripción del reglamento. Debe ser el resultado de un proceso técnico que preserve el alcance del requisito y, al mismo tiempo, permita verificarlo de manera objetiva.


Conclusión

La experiencia demuestra que las diferencias entre inspecciones no suelen originarse en el texto del reglamento, sino en la forma como sus requisitos se convierten en criterios técnicos de evaluación. Cuando esa transformación se realiza mediante una metodología clara, las inspecciones adquieren mayor uniformidad, las decisiones se sustentan en evidencias objetivas y los resultados son más consistentes entre diferentes inspectores y organismos de inspección.


Diseñador TDT RITEL - Bogotá D.C., Colombia
Diseñador TDT RITEL - Bogotá D.C., Colombia

 
 
 
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