ANSI/TIA-758-B en campus universitarios
- Hugo A. Santos A., RCDD

- 28 ene
- 5 Min. de lectura
La infraestructura invisible que define la continuidad de la conectividad académica
Cuando el problema no está en la red… sino bajo tierra
En muchos campus universitarios, los problemas de conectividad no se originan en los switches, la fibra óptica o las redes Wi-Fi. Aparecen mucho antes, en la infraestructura exterior que conecta los edificios y que rara vez recibe la atención estratégica que merece. Ductos saturados, cámaras inaccesibles, rutas improvisadas y transiciones mal resueltas terminan afectando servicios que, en teoría, estaban correctamente diseñados. En estos casos, la red falla no por la tecnología empleada, sino por la base física que la sostiene.

Las universidades son entornos vivos: crecen, se transforman y conectan nuevos edificios de manera constante. En este escenario, la infraestructura de telecomunicaciones exterior deja de ser un asunto constructivo y se convierte en una decisión técnica estratégica. Es allí donde el estándar ANSI/TIA-758-B cobra especial relevancia, al definir cómo debe diseñarse y construirse la red que interconecta todos los edificios de un campus.
El campus universitario como una red multi-edificio
Un campus universitario no funciona como un solo edificio, sino como un ecosistema completo de edificaciones interconectadas. Sobre esa red física circulan servicios críticos: datos institucionales, telefonía IP, videovigilancia, control de acceso, plataformas académicas, Wi-Fi de alta densidad y enlaces de respaldo entre facultades y centros de datos.
En este contexto, la infraestructura exterior actúa como la verdadera red troncal del campus. Cuando esta base no está correctamente diseñada, cualquier mejora tecnológica posterior —por avanzada que sea— queda limitada. El ANSI/TIA-758-B establece los criterios para que esta infraestructura sea segura, escalable, neutral y mantenible en el tiempo.
Errores frecuentes en la infraestructura exterior de campus universitarios
En la práctica, muchos de los problemas de conectividad no se deben a fallas tecnológicas, sino a decisiones de diseño tomadas años atrás. Entre los errores más frecuentes se encuentran:
Diseñar la infraestructura exterior al mínimo requerido, sin considerar crecimiento futuro.
Resolver cada edificio como un proyecto independiente, sin una visión de red troncal del campus.
Ubicar cámaras y registros en zonas de difícil acceso o sin criterios claros de mantenimiento.
Improvisar rutas entre edificios sin documentación ni coherencia con el plan maestro institucional.
Estas decisiones suelen funcionar en el corto plazo, pero se convierten en las principales limitaciones técnicas cuando el campus crece o moderniza sus servicios.
¿Qué regula el ANSI/TIA-758-B en una universidad?
El enfoque del estándar no es tecnológico, sino estructural y físico. Define criterios mínimos para canalizaciones subterráneas y aéreas entre edificios, cámaras y registros de telecomunicaciones, entradas a los edificios, interfaces con redes de proveedores y medidas de protección mecánica, ambiental y eléctrica.
La ventaja de este enfoque es clara: no importa si la universidad utiliza hoy fibra monomodo, cobre o soluciones híbridas. El estándar garantiza que la infraestructura pueda soportar tecnologías presentes y futuras sin necesidad de reconstrucciones permanentes.
Decisión crítica de diseño
Uno de los principales aportes del ANSI/TIA-758-B es cambiar la forma en que se toman las decisiones tempranas de infraestructura. La decisión clave no es qué cable instalar hoy, sino qué infraestructura permitirá instalar cualquier tecnología mañana sin intervenir nuevamente el suelo del campus.
Continuidad entre la red exterior y las redes internas
Es común encontrar edificios con redes internas bien diseñadas que fallan precisamente en su conexión con la planta externa. Transiciones mal resueltas generan cuellos de botella, puntos vulnerables a la humedad y accesos difíciles de mantener. El estándar exige una continuidad clara entre la canalización exterior, la entrada al edificio y los espacios técnicos internos. No se trata solo de llegar al edificio, sino de hacerlo de forma ordenada, protegida y coherente con la red interior.
Cuando la transición falla
En muchos campus, estas fallas no son evidentes durante la puesta en marcha del edificio. Aparecen meses o años después, cuando la humedad, la corrosión o la falta de accesibilidad comienzan a afectar la operación. En ese momento, los costos de corrección suelen ser significativamente mayores. A esto se suma un aspecto crítico en campus mixtos, donde conviven edificaciones antiguas y modernas: la seguridad eléctrica. El ANSI/TIA-758-B establece que cámaras metálicas, ductos conductivos y elementos estructurales asociados deben integrarse adecuadamente al sistema de puesta a tierra y unión equipotencial del campus, reduciendo riesgos para las personas y protegiendo los equipos.
Requisitos del estándar con impacto directo en universidades
Aplicado a campus universitarios, el estándar promueve una separación clara de las telecomunicaciones frente a otros servicios como energía, gas o acueducto, algo especialmente relevante en redes extensas y compartidas. También desalienta los diseños mínimos, una práctica riesgosa en entornos donde nuevas facultades, laboratorios o centros de investigación suelen aparecer antes de lo previsto. El diseño de cámaras accesibles, seguras y fácilmente localizables cobra especial importancia, incluso en zonas verdes o peatonales. Asimismo, la protección mecánica de las canalizaciones es clave en áreas con tráfico interno y vehículos de mantenimiento, al igual que el control de humedad, una de las principales causas de fallas en campus antiguos.
El estándar exige continuidad y claridad en las rutas: no hay espacio para tramos improvisados entre edificios. Cada recorrido debe estar documentado, ser coherente y mantenerse en el tiempo. A esto se suma la necesidad de una infraestructura neutral, capaz de integrar múltiples proveedores, redes académicas externas y nuevas tecnologías sin quedar atada a soluciones restrictivas.
Decisión de diseño vs consecuencia a largo plazo
Reducir costos iniciales mediante cámaras inaccesibles, rutas sin documentación o canalizaciones ajustadas suele traducirse en mayores costos operativos y de ampliación. En universidades, donde los equipos técnicos cambian con los años, la falta de criterios claros se convierte en un riesgo operativo permanente.
Beneficios concretos para la institución
Cuando el ANSI/TIA-758-B se aplica correctamente, los beneficios son claros y medibles. La universidad gana continuidad operativa, reduce costos de mantenimiento a largo plazo y facilita futuras ampliaciones. La integración de nuevos edificios se vuelve ordenada, la seguridad eléctrica mejora y la institución mantiene independencia frente a proveedores y tecnologías específicas.
Un principio rector para campus universitarios
En un campus universitario, la infraestructura exterior de telecomunicaciones debe diseñarse como un sistema permanente que acompañe el crecimiento institucional, no como una solución puntual para resolver una necesidad inmediata.
Conclusión
La infraestructura de telecomunicaciones exterior no es un detalle de obra civil ni un componente secundario. Es la columna vertebral que sostiene la conectividad académica. El estándar ANSI/TIA-758-B ofrece el marco técnico necesario para que esta infraestructura sea robusta, escalable y segura.
Ignorarlo suele traducirse en soluciones improvisadas que funcionan hoy, pero fallan mañana. Aplicarlo correctamente es una decisión estratégica que protege la inversión tecnológica del campus y garantiza su capacidad de evolución a largo plazo.
Recomendaciones finales para universidades
Diseñar la planta externa como una red troncal integral del campus, no como soluciones aisladas.
Aplicar el estándar desde la planeación inicial y no como corrección posterior.
Priorizar escalabilidad y neutralidad frente a soluciones mínimas.
Documentar rigurosamente la infraestructura exterior y mantenerla actualizada.
Evaluar periódicamente el estado real de canalizaciones, cámaras y transiciones.





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